"Llegamos más descansados que a otras finales"

Contento y feliz por llegar a otra final -eso se descuenta-, se imaginarán. Lo bueno es que también tenemos un par de días de descanso antes de empezar a prepararnos pensando en el rival. Para mí, ocho días de espera (pues la serie por el título comienza el próximo jueves) es mucho tiempo, pero prefiero esto y no sufrir hasta un séptimo partido para ganar la Conferencia del Oeste. Aunque tenga que esperar, es mejor haber definido 4 a 1 con Utah.

Lo que pasa es que nunca tenemos ocho días sin jugar en la temporada. Uno está desacostumbrado; generalmente tenemos partidos cada dos días. No sé si es mejor o peor; por ahí llegamos bien descansados a la pelea por el título, pero quizá nos cueste retomar nuestro ritmo. Lo mismo si lo vemos desde el lado opuesto; si Detroit y Cleveland llegan a definir en el séptimo juego, es posible que empiecen la final con cierto cansancio, pero van a estar con ritmo de competencia y más finos.

El descanso también ayuda a sanar algunos golpes y esperar la recuperación de Michael (Finley), que tiene dolores de espalda. Seguramente, Popovich aprovechará estos días para empezar a hablar de los dos posibles adversarios. Nunca lo hicimos antes de una final, porque no hubo tiempo en las anteriores, pero ahora imagino que hablaremos de cosas básicas de ambos. Con respecto a si prefiero Detroit o Cleveland, la verdad hay que estar preparado para lo que nos toque. Con Detroit nos conocemos mucho porque ellos mantienen casi el mismo equipo de las final de 2005, excepto Chris Webber, que suplantó a Ben Wallace. Es un equipo muy completo, con enorme experiencia y cinco jugadores peligrosos. Cleveland es más joven y se apoya más en el talento impresionante de LeBron James. Un jugador al que seguramente me tocará defender algunos minutos cuando Bruce (Bowen) tenga que descansar. Ya lo hice en la temporada regular y no fue fácil. Físicamente es imponente, desequilibrante, y tiene una potencia terrible. Lo bueno es que seguramente le doblaremos la marca. Siempre voy a tener a alguien ayudándome para no pasar vergüenza solo. ¡Ja, ja!

Lo otro, que pocos saben, es que el técnico de Cleveland, Mike Brown, fue asistente de Popovich hasta 2003 y se conocen mucho, se hablan frecuentemente. Brown conoce perfectamente la filosofía de nuestro entrenador.

Anteanoche, quería contarles, hubo fiesta en la cancha después del partido. Como siempre, cuando ganamos la Conferencia, la NBA entrega un trofeo, hay una celebración importante y todos nos ponemos el gorrito y la remera de campeón del Oeste. Una costumbre que no comparto mucho, excepto por la felicidad que causa haber llegado a la final. También hubo festejos en el centro, con embotellamientos y todo.

Si comparo mi llegada a esta tercera final respecto de las anteriores, la verdad es que fueron bastante diferentes. En 2001, era nuevo, no entendía mucho todo lo que ocurría ni lo duro que era. En 2005, jugamos contra un gran equipo (Detroit) y fue más dura aún, llegué muerto. Si el equipo había jugado 100 partidos yo sentía que eran 200. Para ésta, en cambio, me siento más descansado. Creo que todos llegamos más descansados. Además, es como que todo se dio muy rápido. La temporada regular y los playoffs... ¿Me estaré poniendo viejo? Dicen eso cuando a uno le pasa todo muy rápido. No tengo explicación; por ahí es psicológico o quizá tenga que ver con que el técnico decidió administrar más mis tiempos. En cuanto al juego, puede ser que ahora Tim (Duncan), Tony (Parker) y seamos más preponderantes porque estamos manteniendo un buen nivel durante más tiempo. Por ahí, en 2003 nos apoyamos mucho en Tim y en 2005 no fuimos parejos los tres, por ahí jugaba muy bien uno y no tanto el otro. Esa puede ser una diferencia para esta final. Igual, tenemos un equipo muy completo y cualquiera puede dar una mano para ganar.

Fabricio (Oberto), por ejemplo, que está muy contento por su primera final, aunque sabe que el trabajo no está terminado. Tuvo una repercusión tremenda que lo hizo sentir importante. La serie con Utah le vino bárbara porque frente a un equipo con jugadores altos y ásperos, fue ideal para su estilo.

Creo que nos hemos potenciado en los últimos partidos. Eliminar a Phoenix, en una serie complicadísima, nos dio un empuje anímico importante; y después con Utah, excepto el 3er partido, que la pateamos , el 4° jugamos un gran segundo tiempo y, anteanoche, en el 5°, el primer cuarto fue el mejor de la temporada. Perfecto. Defendimos muy bien y todo lo que tiramos, entró. Ojalá mantengamos ese nivel en la final.

Fuente : www.manuginobili.com

 
 

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